Crónica de la visita guiada al museo catedralicio de Lugo

Publicado por a 13 febrero, 2018

Por Manuela Méndez Baneira

 

Es sábado, temprano, hace frío, llueve y nos inundan unas enormes ganas de volver ammeternos en cama pero hemos quedado para ir a Lugo así que toca abrigarse bien.
Con 100 años de existencia el Museo Diocesano Catedralicio de Lugo es el museo más antiguo de Galicia. Tras tres años de intensa reforma ha vuelto a abrir al público el pasado verano. Está ubicado dentro de la catedral en un entorno inigualable, en su claustro barroco y principalmente en su triforio, lo que nos ha permitido apreciar además la nave y la capilla mayor de la Catedral Basílica.
De la colección de 3000 piezas se encuentran expuestas unas 600 que nos permiten hacer un repaso a la historia de Galicia desde la Prehistoria hasta el siglo XX, con obras de escultura, pintura, orfebrería, numismática, entre las que destaca una pieza patrimonial, el Crismón de Quiroga (siglo IV).
La guía que nos acompaña nos hace la visita muy amena e interesante. Subimos a las torres de la fachada principal por las escaleras de caracol y salimos a contemplar la ciudad desde una perspectiva privilegiada que aunque el sol no nos acompañó no desmereció nada el paisaje.
Descendimos para admirar el claustro, en el que se observan los daños causados por el terremoto de Lisboa, obra de Fernando de Casas Novoa que posee un solo piso, de altura considerable, y está estructurado por pares de pilastras con decoración vegetal. Nos llama la atención también la fuente que nunca tuvo agua o los urinarios para los canónigos.
Finalizamos la visita en la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, del mismo arquitecto y nos volvemos para Coruña acompañados por una fría llovizna sintiendo que haber salido de casa ha valido la pena.

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