Crónica de las Mil leguas de viaje al interior del Acuario

Publicado por a 21 diciembre, 2016

Por Javier Novelle
Desde el desastre ecológico que a punto estuvo de dar al traste con las instalaciones del Acuario, hemos visto como se ejecutaban una serie de obras que tenian como objetivo impedir que otro desastre parecido volviese a poner en peligro dichas instalaciones.
Se cambió el lugar y la profundidad de la toma del agua de mar (porque tenemos que saber y así nos han informado de que el agua que se utiliza en el Acuario tiene toda su carga microbiana, lo que permite la vida en ella a todos su seres vivos).
Toda esta información y otra mucha que iremos desgranando nos la suministró Paco Franco el director-técnico de dichas instalaciones.
Pero empecemos por el principio: El sábado 5 de noviembre del 2016 y dentro de las actividades que hemos denominado «Recorriendo los museos y cosas de interés de la ciudad y alrededores» decidimos personarnos en el Acuario, a las 11.00 de la mañana. Paco que ya estaba avisado.
Nos recibió en el hall de entrada y alli empezamos la visita con una introducción para situarnos en la instalación interior y un breve esquema de cual sería el recorrido que ibamos hacer y lo que veríamos en el mismo.
Nos informó que nuestra visita se desarrollaría por los costillares del Acuario y que veríamos todas aquellas cosas que a las que el visitante normal no tiene acceso.
Empezamos por los laboratorios donde recibimos toda la información necesaria para saber los parámetros a tener en cuenta en el agua de las instalaciones para que los seres vivos que en ella habitan lo puedan hacer en unas condiciones idóneas. Así como los elementos que se cultivan para darles de comer.
En cuanto al tema de comer, capítulo aparte lo ocupan las focas. En la zona donde se prepara su comida existe un cuadro de análisis de cada una de las focas, con su nombre, problemas que puede presentan, ración de comida diario, etc. Esta comida se compra congelada y se conseva en unas grandes cámaras instaladas al efecto.
Vimos, a continuación, todo el sistema de bombas que mueven los millones de litros de agua que por las instalaciones circulan. Comprobamos con nuestros propios ojos el efecto del salitre del agua de mar en todos los elementos metálicos, que dicho sea de paso están siendo sustituidos por otros elementos plásticos o similares que soportan mejor el efecto salino.
Comprobamos la profundidad de todas las piscinas vistas desde arriba por donde nos movimos sin ser vistos ya que para ello existen unos chorritos de agua estrategicamente instalados que vierten agua sobre la superficie, produciendo un efecto de burbujeo que evita ver la parte que está por encima de la superficie del agua: pasarelas, elementos de trabajo y de medida, etc.
Las pasarelas están perfectamente colocadas para poder recorrer toda la parte interna de la instalación, tanto por los técnicos, como por las visitas.
Finalizado el recorrido y después de agradecerle a Paco su interés, tiempo y dedicación, dimos por concluida la gratificante visita.

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