Crónica de la visita a Monforte de Lemos

Publicado por a 10 octubre, 2016

Dentro de la actividad denominada “Redescubriendo Galicia”, el sábado 28 de mayo de 2016 se realizó una visita a Monforte de Lemos.

Partimos a las 8:30 de la mañana desde la explanada del Aquarium Finisterrae hacia Monforte, cuyo nombre tiene su origen en los vocablos latinos Mons Fonrtis; Monte Fuerte, que aparece, por primera vez, en un documento del siglo XII.

Comenzamos nuestro recorrido con una visita guiada al Colegio de Nuestra Señora La Antigua. Conocido popularmente como el Escorial de Galicia, es un edificio de estilo herreriano de los siglos XVI-XVII, con dos alas simétricas y una iglesia central con una cúpula rematada en linterna. Su construcción fue iniciada por el cardenal Rodrigo de Castro en 1593 y actualmente es el Colegio de los Padres Escolapios y alberga una sobresaliente pinacoteca en la que destacan las obras de El Greco: la Aparición de la Virgen con el niño a San Lorenzo y Fray León meditando sobre la muerte. Así como, cinco tablas de Andrea del Sarto, dos óleos de la escuela compostelana y un retrato de Francisco Pacheco.

A continuación subimos con el autobús hasta el conjunto monumental de San Vicente del Pino. Esta atalaya, que aún hoy domina la ciudad, fue en sus orígenes conocida por los romanos como “Castro Dactonio”. Antes de la llegada de estos, vivían en este castro los Lemavos, cuyo nombre vendría a significar habitantes de la tierra fértil.

Aunque el asentamiento fue destruido en siglo VIII por los musulmanes, éste resurgió con fuerza con el establecimiento de la comunidad benedictina encargada de repoblar el territorio y expandir el cristianismo. También se estableció aquí una importante colonia judía dedicada al comercio de la seda, la plata, el cuero y los paños.

Monforte fue, en época medieval, un singular ejemplo de ciudad- fortaleza feudal, alrededor de un monasterio, con un castillo situado sobre el Monte de San Vicente y rodeado por un recinto amurallado salpicado de torres defensivas. Del perímetro de la muralla, datada entre los siglos XIII al XV, todavía se conservan amplios tramos, tres torres y tres puertas de acceso a la villa. Del castillo sobresale la Torre del Homenaje, el edificio más importante dentro del castillo, ya que en ella se celebraban las Ceremonias del Homenaje, rito que unía al señor con su vasallo. Es una atalaya de 30 m de altura, 13m de lado y muros de 3m de grosor. La torre y la muralla sufrieron importantes daños durante la Gran Guerra Irmandiña, (1467-1469), y fueron reconstruidas una vez finalizados los enfrentamientos.

Actualmente en el edificio que albergaba el Palacio Condal (residencia señorial de los Condes de Lemos, construido en el siglo XVI y reconstruido en el XVII) y el Monasterio Benedictino de San Vicente del Pino se encuentra el Parador de Turismo de Monforte de Lemos.

Después de subir a la Torre del Homenaje y disfrutar desde su cima del valle de Lemos surcado por el curso fluvial del Cabe, caminamos hacia la judería, en la que hay casas de algunos ilustres judíos como los Gaibor. Ellos vivían mezclados con la población porque eran artesanos y hombres de letras y habitaban las calles; Zapatería , Falagüeira , Pescadería o la Plaza de España.

Monforte vivió años de esplendor en los siglos XVI y XVII cuando el VII Conde de Lemos ocupaba importantes cargos en la corte; como el de Presidente del Consejo de Indias, Virrey de Nápoles y Presidente del Consejo Supremo de Italia.

Tras una excelente comida, nos dispusimos a visitar El Museo del Ferrocarril que fue inaugurado en el 2001. Este museo está ubicado en las antiguas instalaciones del depósito de tracción vapor del municipio lucense, uno de los más destacados del norte de España en su época. La edificación más conocida y que ha sido declarada por la Unión Europea como “edificio destacado del patrimonio industrial europeo”, por ser la mayor rotonda de maniobras que se conserva en Europa, es la llamada “rotonda ferroviaria”. Un edificio en forma de herradura con de 38 vías radiales y puente transbordador giratorio. Afortunadamente pudimos hacer un tramo en tren y verla funcionar.

Fue un estupendo paseo por la historia del ferrocarril ya que se pudimos encontrar piezas ferroviarias que eran auténticas joyas y que estaban en perfecto estado operativo. Entre la colección de locomotoras estaba la locomotora eléctrica 269.601, que en 1991 fue precursora de la alta velocidad en España alcanzando en pruebas los 241 km/h. En tracción diésel, vimos la locomotora 10806 conocida popularmente como “Ye Ye”. Y para los amantes de la tracción a vapor también estaba un ejemplar de las míticas “Mikado”, concretamente la 141F 2111.

Además nos encontramos con la mayor colección de coches de viajeros históricos de toda España, como el vagón en el que vino el Rey Don Juan Carlos desde Portugal cuando era niño.

En 1883, el rey Alfonso XII inauguró la línea férrea Madrid – A Coruña, que convirtió a la capital de Lemos en un importante nudo ferroviario. La llegada del ferrocarril marcó una época de crecimiento en todos los aspectos, tanto sociales como económicos.

Nos dirigimos a continuación a visitar el Pazo de Tor, a 5 km de Monforte, que es uno de los pocos que ha conservado todos sus muebles y artefactos originales y así pudimos comprender mejor la vida en los pazos gallegos.

La casa estaba repleta de objetos antiguos de Galicia y de otros países del mundo. Visitamos la sala de armas, el despacho, el cuarto de invitados, el cuarto del obispo, con quién mantenía una estrecha relación de amistad y el cuarto de baño con la bañera de mármol de una sola pieza. También nos enseñaron, el salón del billar, el cuarto infantil el de la señora y el salón del mediodía, todos ellos llenos de retablos y piezas históricas. Destacaba la capilla ubicada en el interior de la vivienda con un retablo del año 1909 y una interesante la biblioteca que contaba con 2948 volúmenes, muchos del siglo XX, pero los había incluso del siglo XVI. En el jardín había un laberinto de piedras creado para que los más pequeños pudieran divertirse.

Su última propietaria fue Dona María de la Paz Taboada de Andrés y Zúñiga a quién le llegaría a través de varias sucesiones de la familia de los Garza desde siglos atrás. Al no tener descendencia, lo donó a la Diputación Provincial de Lugo para su apertura al público. Los orígenes del pazo se remontan al siglo XVIII, sobre una antigua casona o pazo anterior. El barroco y el neoclacismo son los estilos predominantes en esta casona.

Finalizada la visita regresamos a A Coruña después de haber pasado un día divertido y muy interesante.

Susana Suárez Doval

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