Crónica de la visita a los Petroglifos de Vilarmaior

Publicado por a 25 abril, 2018

Por Ana Eva Suarez

Dentro de unos 4000 años, si la humanidad no se ha destruido a sí misma, podremos seguir contando con fuentes documentales que nos expliquen el arte actual. Pero poco sabemos de los hombres que tallaron en la piedra en la comarca de Villarmayor, cerca de Puentedeume, hace esa misma cantidad de años, donde se ha descubierto uno de los más nutridos legados del arte rupestre de Galicia. Estas personas anónimas no imaginaron que sus representaciones en el granito serían motivo de curiosidad, investigación, disfrute y asombro del hombre actual, quien trata de explicar los grabados con variadas hipótesis. Jorge García, gran conocedor de cada piedra y cada sendero, colabora con el Ayuntamiento de forma voluntaria para recorrer y explicar las diferentes estaciones que forman este paseo por la historia, un “museo al aire libre”, como él mismo nos dijo. Supo captar nuestra atención todo el tiempo, mientras nos guiaba entre las rocas. Se notaba en él, la pasión por lo que se hace. Con nosotros, el zumbido de avispas, nerviosas tal vez por la inestabilidad del tiempo, pero respetuosas con nuestro caminar, al igual que nosotros con la naturaleza. Este paisaje, aderezado por el agradable aroma de los controvertidos eucaliptos, nos hizo olvidar en la mañana del 7 de abril, nuestra vida urbana.

Es el Concello de Vilarmaior el que tiene una mayor concentración de grabados rupestres de la provincia de La Coruña, a la vez que uno de los mayores de Galicia. Unos 132 paneles distribuidos en no más de 250 hectáreas, procedentes del final del Neolítico hasta la Edad de Bronce. El trazo se conseguía mediante incisión, raspado o percusión con un material más duro y de mayor soporte. En el descubrimiento de los petroglifos de Villarmayor (Petróglifos de Vilarmaior) han colaborado el Ayuntamiento, los propietarios de los terrenos que los albergan, la Fundación Luis Monteagudo, promotora del proyecto, y el Grupo de Arqueología Terra de Trasancos. Nosotros recorrimos los petroglifos de Súa Lomba y Calvela-Montañés, en San Xurxo de Torres.

En el Grupo Súa Lomba fueron localizados seis paneles con motivos geométricos, aunque sólo se señalizaron dos: el Súa Lomba I, formado por círculos concéntricos de los que cuelgan otros círculos y formas reticulares; y el Súa Lomba 3, con piedras con motivos circulares y cazoletas. En el Grupo Calvela observamos figuras antropomorfas y geométricas. En el Chousa Montañés 3 encontramos motivos circulares unidos por surcos más recientes; en el Chousa Montañés 4, más de 70 combinaciones circulares y cazoletas; y cinco piedras con motivos circulares y cazoletas en el Chousa Montañés 8.

Jorge nos aconsejó acudir en otra ocasión a una visita nocturna, pues la visibilidad de los petroglifos es así mucho mejor. Mientras hablaba, sacó de su mochila una lona que sostuvimos sobre nuestras miradas, simulando la oscuridad. Con ello y una linterna, los petroglifos se mostraron con claridad. La imaginación, ayudada por la explicación de Jorge García, nos mostró unas curiosas figuras humanas, que no se van a desvelar en estas líneas para que el propio explorador futuro las descubra y disfrute. El arqueólogo Alberto López, en una entrevista concedida el año pasado a La Opinión, afirmó que “son muy diferentes del resto de las halladas en Galicia, podría decirse que son autóctonas”. Agradecidos y orgullosos del arte rupestre de nuestros antepasados, nos despedimos de Jorge García. No olvidaremos nuestro pequeño y gran paseo por la historia.

 

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