Viaje a Padrón

Publicado por a 27 mayo, 2017

Por Javier Novelle

 

Queríamos ir a Padrón. Teníamos una deuda pendiente con Rosalía. No habíamos visitado su museo. Con todo ello en mente y con el fallo de última hora de bastantes viajeros, el sábado 20 de mayo a las 8.30 h estabamos, unos cuantos intrepidos, en la explanada del Acuario, dispuestos a ir a esa localidad y demostrar que era un viaje interesante.
El tiempo nos acompañó. El sol fue nuestro compañero durante el mismo y en muchos momentos el calor era de una cierta importancia.
Llegados a Padrón nos dispusimos a tomar el cafetín de rigor, mientras esperábamos por nuestro guía, Antonio. En realidad debía de ser Angela pero, problemas físicos hizo que se produjese un cambio.
Tomado el café reglamentario, iniciamos nuestro recorrido visitando en primer término la casa Museo de Rosalía de Castro. Esta Casa-Museo es un complejo muy interesante con un jardín bien cuidado, centro de estudios y auditorio en una construcción tradicional gallega amplia y con un contenido muy adecuado con el entorno. El contenido y las explicaciones del guía sirvieron para centrar más la figura de este insigne personaje del que poco conocíamos, al menos yo.
A las 12.00 nos esperaban en el Pazo de Faramello,de camino aprovechamos para hacer una parada en la iglesia de Esclavitud, no pudiendo visitar el jardín colgante que está detrás de la iglesia, ya que se encontraba cerrado.
Gonzalo fue la persona que nos recibió en la explanada donde están plantándose árboles en memoria de los fallecidos en el accidente de tren en Santiago (Angrois). Son los propios familiares o allegados quienes lo hacen. El Pazo les facilita el árbol a plantar. Se trata de hacer un entorno estructurado, con diseño previo, y no al azar.
Del Pazo de Faramello no voy a decir nada, solamente comentar que hay que volver. Es algo espectacular lo que estas personas que lo habitan han realizado en cuatro años de trabajo.
El recorrido te sorprende, alucinas, te relaja, te… tienes que ir a verlo. Gonzalo, el heredero, es un personaje encantador que cambió Francia por Padrón y que te hace vivir lo que este Pazo transmite. No es un pazo al uso, en un Pazo con mayúsculas.
Muy cerca se encontraba el restaurante donde se tenía que desarrollar otra sinfonía, la de los sabores y … El restaurante forma parte de un complejo de Casa Rural y descanso de peregrinos, ya que se encuentra en pleno camino portugués.
Del restaurante qué os voy a decir, solamente un detalle: al llegar al convento franciscano de Herbón el fraile que nos recibió en la puerta y ante las caras que teníamos, nos indicó que quizás lo mejor que hacíamos era ir a dormir la siesta y no a visitar su convento.
Antes de esto dimos un paseo por Padrón, el jardín botánico y el ara romana que esta debajo del altar de su iglesia sus elementos más destacados.
Herbón era nuestro siguiente destino. Otro gran hombre es este el fraile que nos guió. No solo por lo que nos contó sino por lo que él mismo transmitía. Comentar de pasada que en el convento estaban cuatro frailes: uno encamado, otro muy mayor y de estatura pequeña que ya sus pies no soportaban el peso del cuerpo, el superior de ochenta y dos años y él. Ahí queda eso.
Finalmente nos fuimos a dar un paso por el Xirimbao y pudimos pasar el puente que comunica las dos orillas. Habitualmente esta cerrado al público. Es un paso de pescadores.
El regreso fue tranquilo, creo que todos repasábamos todas las cosas que vivimos en este día. Día que nos decían que no iba a dar mucho de sí pero que la realidad nos demostró ser muy intenso.
Prometí volver. Por ello invito a todos los que no pudisteis venir a hacerlo en esta próxima convocatoria. No descarto la repetición de algunos.

 

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