Crónica de la excursión a Villalba

Publicado por a 31 mayo, 2015

 

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A pesar de que la excursión por tierras chairegas la hicimos sin “guía oficial”, nuestro guía privado nos había preparado toda la documentación necesaria para el viaje y resultó finalmente, a pesar de alguna vuelta que otra, bastante provechoso.
Lo comenzamos, como casi siempre, con una pequeña dosis de naturaleza del interior de Galicia y de un poquito de senderismo.
Nos dimos un paseo por la “Ruta del Agua”, por el camino conocido como “Os sete muíños”, en el entorno de Guitiriz. Allí disfrutamos de un precioso paseo fluvial junto al río Forxa, llegando al área recreativa, con su magnífica piscina fluvial y sus molinos. Una bellísima vegetación típica de ribera, nos acompañó todo el camino y, desde luego, nos lo hizo de lo más agradable.
Tras habernos dado un paseíto mañanero, nos dirigimos al paraje natural Pena de Rodas, cerca de Rábade, donde unas curiosas formaciones geológicas, nos dieron la bienvenida, advirtiéndonos de no acercarnos demasiado, por estar absolutamente en equilibrio y perfectamente asentadas. Fue una sorpresa descubrir que la naturaleza pudiera formar unas rocas de ese tamaño y que tras la erosión quedaran colocadas de manera imposible de entender para el ojo humano.
La siguiente parada obligada, era Villalba, capital de la “Terra chá”. Después de una breve visita al museo de prehistoria y arqueología, nos dispusimos a realizar una breve gira por su casco histórico y sus monumentos más importantes, entre los que destacan la torre del homenaje del antiguo castillo de los Andrade, que allí se emplazaba y la iglesia parroquial de Santa María. El torreón conserva su magnífica silueta y el esplendor del pasado, no en vano, se ha transformado en Parador nacional de turismo.
Tras descubrir la reciente historia de esta noble villa, nos encaminamos a empaparnos un poco de naturaleza de nuevo, y paseamos un poquito más por el entorno del paseo fluvial villalbés, más exactamente en la zona conocida como “O muíño do Rañego”, en donde también pudimos disfrutar de una bellísima vegetación.
Como no podía ser de otra manera, comimos como reyes en la Casa de turismo rural “Casa do Rouco”, y tras llenar nuestros estómagos y nuestras almas con tan buenos productos de la tierra, nos dispusimos a visitar una quesería. Visitamos la “Quesería Don Crisanto”, y allí nos explicaron amablemente, la manera de hacer los tan sabrosos quesos de San Simón, típicos de la zona, y el requesón.
Antes de regresar a Coruña, realizamos una parada más. Esta vez fue en la Charca do Alligal de Codesido, fuente de aguas medicinales y que hoy en día es utilizada por los vecinos de la zona como una piscina natural donde refrescarse en los ardientes días de verano.
Y, como es habitual, y con las imágenes todavía frescas en nuestras retinas, subimos al autocar que nos iba a devolver al punto donde nos recogió, en A Coruña.

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