Crónica de la excursión a las fragas do Eume y Caaveiro

Publicado por a 2 julio, 2018

Por Javier Novelle

El sábado 16 de junio del 2018 y como ya es habitual, nos encontramos en la explanda del Acuario para, distribuidos en los coches, desplazarnos hasta las Fragas.
El lugar de encuentro con el guía, en este caso teníamos la suerte de contar con CarlosFranco, miembro de la Asociación y técnico de las Fragas, fue el bar Pumar de Pontedeume.

Alli se acercaron cuatro personas más que engrosaron el grupo que despues del cafetín nos pusimos en marcha hacia la visita programada.
El primer lugar visitado fué el Centro de Interpretación que está situado en el portal deentrada al parque en la zona de Caaveiro. Alli admiramos sus instalaciones y una exposición de carteles de pájaros interesantes en las Fragas.

Metidos en materia nos desplazamos a lo largo del río hasta un área de servicio donde recibimos las claves de lo que es este Parque Natural. Se nos explicó porque se llamaban «fragas» y la razón no era otra que la diversidad de especies vegetales y árboles, así como diversidad de propietarios, a los cuales la Xunta indica que pueden o no hacer en las mismaspara la buena marcha del parque.

Desplazándonos a lo largo del río vimos varios puentes colgantes. Cruzamos uno de ellos y nos fue posible dar un buen paseo por un ambiente especial, hasta una carballeira de las que explotaban anteriomente los propietarios de estas tierras. Allí pudimos admirar un curro típico de estas explotaciones donde eran recogidos los erizos con las castañas hasta la llegada del invierno y que servían de despensas que eran aprovechadas para las comidas del ganado, cerdos básicamente.

Finalmente aparcamos el coche y nos dispusimos a subir al monasterio. Subida exigente e interesante con un firme de pizarra. En la culminación de la misma teníamos un bar donde se nos ofrecía tortilla y cerveza fresca. Resistimos la tentación y terminamos de subir al propio monasterio.

En un aparte de esta subida, entronca el antiguo camino por el que se accedía al monasterio. Este camino cruza un puente al lado del cual existía un antiguo molino del cual solamente quedan los restos. En este espacio nuestro guía nos enseñó dos joyas botánicas: dos helechos uno muy pequeñito que se confunde con el musgo y otro enorme que parece ser, convivió con los dinosaurios.
(1) La dificultad de esta subida al Monasterio de San Juan de Caaveiro fue precisamente la característica buscada por una serie de eremitas para fundar, a finales del siglo IX, el monasterio de San Juan Bautista, en la villa de Calvario, nombre que deriva de la presencia de las rocas graníticas intrusivas, identificadas en latín tardío con la raíz «calav»

En la segunda mitad del siglo XI, en los tiempos del abad Tedón se convierte en un monasterio con personas permanentes. Son nueve los habitantes habituales, número que se reduce a seis en la edad moderna, aunque siempre se acogía a todas las personas que deseaban buscar un retiro. Este fue el caso de San Rosendo (907-977) y el obispo Pedro retirado a Caaveiro entre 1112 y 1125 donde murió y fue enterrado. Además fue el responsable del primer privilegio real de Alfonso VII al monasterio y su conversión en Colegiata.

Como otros muchos monasterios, a lo largo de los siglos XI, XII y XIII recibe donaciones departiculares, entre ellas, las de las familias Traba y Andrade, y con sucesivos privilegios reales configura un dominio jurisdiccional que se extiende desde Cabanas hasta Ribadeume y desde Santa María de Cavalar, San Braulio de Caaveiro y San Juan de Seixo hasta Santa María de Taboada y San Xurxo de Queixeiro, estas dos últimas situadas en la margen izquierda del Eume.

Entre 1220 y 1259, etapa en la que concluye la expansión y llega el momento de los foros, estuvo al frente del monasterio el prior D. Martín Rodríguez, quien consiguió la ampliación del couto hasta el puente sobre el río Eume con la incorporación de las feligresías de Cabanas e Irís, mandó realizar el Cartulario que llegó hasta nuestros días y potenció el recuerdo de
San Rosendo, de tal manera que las reliquias del santo que hoy se guardan en la Catedral de Santiago son de esa época.

En el siglo XIV, el monasterio cae bajo la encomienda de los Andrade. Superada la crisis bajomedieval, Caaveiro no desaparece, pero a un alto coste: los priores dejan de vivir en el monasterio (vivían en los pazos de A Capela, Cabanas o fuera de la comarca), el cargo de prior se convierte en una prebenda concedida por el rey y el monasterio se seculariza. Sin
embargo, la existencia de vida monástica se extiende hasta el 1762. Esta etapa está marcada por el restablecimiento de la regla por parte del prior Roa Dávila (1591-1634) y por el enfrentamiento con el arzobispado de Santiago, que reclama el derecho a visitar el monasterio.

En el 1800 se suprime la colegiata, aunque la estructura económica del señorío, bajo el gobierno de un casero y un administrador, se mantiene hasta la desamortización. En 1849 salen a subasta las propiedades próximas al monasterio y sus edificios. Las primeras, tras pasar por otras manos, acaban siendo adquiridas por D. Pío García Espinosa, vecino de Pontedeume; los segundos pasan a ser , en 1875, del arzobispado de Santiago, que los
cede a D. Pío bajo ciertas condiciones. Entre 1891 y 1896 D. Pío acomete su restauración.

En ella se respeta la torre barroca situada encima de la segunda portería, verdadero canto de cisne de Caaveiro, mandada construir en 1750 por el prior Francisco Verdes Montenegro; se derriban las casas situadas entre las dos porterías, la iglesia prioral, o cabildo y la sacristía y se reedifica la iglesia de Santa Isabel, respetando el muro de contención del lado norte y el
abside con su basamento (románicos de la primera mitad del siglo XII), mientras que en la portada oeste se opta por una imitación radical de las formas románicas; en el lugar del cabildo y en la sacristía se levanta un pabellón almenado. Muerto D. Pío, Caaveiro pasa a sus descendientes. En 1971 es declarado conjunto histórico-artístico y en 1975 monumento de interés provincial. En 1986 se aprueba el expediente de expropiación que convierte al monasterio y sus alrededores en propiedad de la Diputación Provincial.
En el 2011, la Diputación de A Coruña concluye la intervención acometida en el conjunto delMonasterio de Caaveiro de restauración, rehabilitación e musealización (?).
(1) Del Folleto de la Xunta de Galicia «Fragas do Eume, Parque Natural»

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