Excursión a Chantada

Publicado por a 9 noviembre, 2018

Por Susana Suárez Doval

 

Tras el período estival y un tiempo de inactividad comenzamos una nueva etapa de rutas, el sábado 22 de septiembre nos acercamos a conocer Chantada (Lugo), situada geográficamente en “el corazón de Galicia”.

Aunque son muchos los atractivos que ofrece este municipio, en esta ocasión nos centramos en algunas joyas del románico, la primera parada tras el café fue en la iglesia de Santa María de Pesqueiras. El acceso no fue sencillo, tras una agradable caminata con hermosas vistas panorámicas del embalse de Belesar, llegamos a esta iglesia del siglo XII, escondida entre bosques centenarios y castaños a orillas del Miño. Es el único edificio del antiguo monasterio de la orden de las Benedictinas que sigue en pie.

La Iglesia cerrada al culto desde 1968, alberga una colonia de pequeños murciélagos de herradura, de unos 5 gramos de peso.

El ábside del templo contiene un importante conjunto de murales renacentistas del siglo S.XVI que representan la Anunciación, la Resurrección y el Juicio Final. Para impedir que los murciélagos puedan dañar las pinturas se encuentran separadas del resto de la nave por una red. En el altar se conserva una réplica en madera de Nuestra Señora de Pesqueiras, que se perdió en un fatal incendio.

De regreso a Chantada, cruzando el río Asma, en el Barrio de A Ponte encontramos el Monasterio de San Salvador de Asma, del que sólo pudimos visitar la iglesia parroquial románica del Siglo XII, que fue reformada en el siglo XVI tras quedar el monasterio anexionado a la congregación de San Benito el Real de Valladolid, en 1496.

Es de gran interés el retablo mayor dedicado al Salvador, pieza manierista de finales del siglo XVI y destaca el artesonado de madera que cubre el ábside de la iglesia, con el escudo de la Real Orden de San Benito.

Otra pieza relevante es la pila bautismal de la época medieval, me sorprendió conocer que primitivamente estaban ligadas al bautismo por inmersión y al no haber casi bautizos se incorporaba una tapa de madera circular para cubrir la pila cuando no se usaba. A partir del siglo XII la tradición fue evolucionando y bautismo pasó a ser por derramamiento de agua sobre la cabeza.

En los canecillos que rodeaban el templo nos esperaban sorpresas, como un enorme falo en clara alusión a la lujuria , demonios en diversas posturas, un becerro y la escena de Sansón desquijarando al león.

La jornada estaba siendo muy calurosa, lo que hacía que disfrutásemos todavía más de las visitas programadas. Ahora el apetito empezaba a hacer mella entre nosotros y nos dirigimos al restaurante a Faragulla, en donde nos dieron la bienvenida con una típica taza de caldo gallego que estaba riquísima a pesar de las elevadas temperaturas.

A continuación, otra bellísima iglesia románica del siglo XII, Santa María de Nogueira de Miño, levantada cerca del meandro de Cabo do Mundo con unas vistas que eclipsan a la propia iglesia.

Contiene unas de las mejores pinturas murales del Renacimiento en Galicia, que hacen referencia a temas como la Resurrección, el Juicio Final, la Anunciación, la Trinidad o el Martirio de San Sebastián, los frescos son del siglo XVI. Hay personas que la comparan con la Capilla Sixtina y otros dicen que es la piedra de Rosetta de la pintura mural gallega.

Para terminar la jornada visitamos una bodega de la ruta del vino de la Ribeira Sacra , llamada “Vía Romana” ubicada en una casa solariega del siglo XVI, con un espectacular paisaje de viñedos en bancales cubriendo las gargantas del río Miño.

Adopta su nombre de la antigua vía romana y entrada natural a Galicia desde la meseta, se piensa que pudo ser una alternativa en época invernal a la dura subida a las cumbres nevadas de O Cebreiro. Actualmente es el camino de invierno de peregrinos.

Las amenas explicaciones de Martín hicieron la visita muy agradable, nos comentó que elaboran vinos veganos cuya decantación se realiza con guisantes en lugar de clara de huevo. Y como anécdota, nos habló de la visita de la escritora Dolores Redondo, premio Planeta 2016, con la obra “Todo esto te daré”, que se inspiró en primera persona de los procesos de la viticultura heroica que obliga a trabajar a mano, sin prisas, disfrutando de las vistas. De ahí que el lema de la bodega sea “Vía Romana, el vino que no entiende de prisas”.

Tras el deleite de nuestra riqueza patrimonial, con el sabor de nuestro vino en los labios y la contemplación de nuestros verdes viñedos, regresamos a casa en un día que el verano no quiso despedirse sin dejarnos un día soleado para el recuerdo.

 

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