Crónica del viaje a Luarca y Puerto Vega

Publicado por a 22 septiembre, 2019

Por Javier Novelle

 

A las 14.45 h, minuto arriba o abajo, nos fuimos reuniendo, como es costumbre, en el parking del Aquarium Finisterrae donde teníamos esperando nuestro microbús que nos llevaría de fin de semana a Asturias.

Cuando el reloj señalaba las 15.00 h. nos pusimos en marcha camino a Luarca. Nos esperaban unos 200 km. aproximadamente, con lo que teníamos unas dos horas o dos horas y media para reposar la comida.

Como siempre, en cuanto llegamos al destino, nos encaminamos al hotel Báltico para tomar posesión de las habitaciones. Hotel que por cierto estaba muy bien situado en la zona centro, justo en el puerto.

Estábamos tomando un cafetin cuando contactamos con nuestro guía que venia a nuestro encuentro para iniciar un recorrido guiado por Luarca tal y como habíamos quedado.
El recorrido fue un paseo de lo mas agradable e ilustrativo ya que Ernesto, nuestro guía, nos informó exhaustivamente de todo lo relacionado con los elementos que estábamos viendo y recorriendo.

Eran las nueve de la noche cuando nos devolvió al hotel despidiéndose hasta el día siguiente a las nueve de la mañana para iniciar el segundo día en Asturias.

Los más madrugadores lo hicieron a las 8 de la mañana el resto bajó a desayunar a las 8.30 horas tal y como estaba programado.

Finalizado el desayuno y reunidos todos con Ernesto nos ponemos en marcha hacia Villayón, donde nos espera la cascada de Oneta. El recorrido presentaba una cierta dificultad, no mucha. De hecho todos pudimos acercarnos a ver el magnifico espectáculo no solo del agua, sino del propio entorno con una frondosa arboleda que invitaba al descanso y a la contemplación.

De vuelta en Luarca nos acercamos a visitar el museo etnográfico de la localidad que podemos calificar de curioso y ya, sin mas preámbulos nos fuimos al restaurante a comer; ganas teníamos.

Al finalizar la comida nos dirigimos a visitar algo muy curioso y sorprendente, por su contenido y por el guía que nos lo presenta: Los jardines «Fonte Baixa». Un recorrido por un enclave, en algunos momentos salvaje y en otros muy cuidado. Lleno de vegetación de muy variado pelaje, ademas de elementos decorativos y arquitectónicos de interés.

Finalizada la visita y sin tiempo para recuperarnos del impacto nos fuimos a Muñás a conocer a Faustino. Faustino es una gran persona que está recluida en esta localidad donde tiene una casa rural y en ella un observatorio astronómico desde donde realiza sus trabajos de astronomía de gran interés.
Hemos disfrutado de él, de sus explicaciones y de todo el material que nos presentó. Con este buen regusto nos volvimos a Luarca, donde en el hotel dábamos por concluido estedía intenso de observaciones, visitas y paseos.
Mañana más. Nos esperaban algunas cosas sorprendentes.

Finalizado el desayuno nos encaminamos hacia La Mata (Valdés) para visitar el Parque de la Vida. El mal rollo de este día fue la lluvia, pero la visita al parque fue sorprendente. Que en la nada de la meseta de Luarca se encuentre una instalación que presenta: astronomía, fósiles, serpientes, hominidos, ballenas, calamares gigantes, etc. y se dediquen
a mentalizar a las personas de la necesidad de cuidar el medio ambiente y nuestro propio entorno, sin ningún tipo de ayuda oficial, es de nota y de nota alta. Espectacular. Quedaron ganas de volver.

De aquí nos fuimos a Puerto Vega donde conocimos a otro personaje muy interesante: Chichi.
Chichi es un enamorado de su pueblo y en él hace un montón de actividades. El nos guió por un paseo por la villa. Destacar los retablos churriguerescos que nos fueron presentados por la señora que los cuida y que nos ilustró perfectamente sobre ellos. Encantadora señora por su interés y su entrega.
Aquí nos despedimos de Ernesto,  nuestro guía. Buena persona y gran conocedor de la zona. Buena la experiencia.

Sin mas, nos dirigimos al restaurante a realizar la comida de despedida, acompañados por Chichi y ya en dirección a Navia, de manera que ya quedábamos encaminados hacia nuestro destino final.

Después de despedirnos de Chichi y con la idea de no llegar tarde a Coruña por culpa de la celebración de la noche de San Juan, nos volvimos.
Creo que hemos realizado un viaje sorprendente a una zona que todos conocemos pero que ahora seremos capaces de reconocer.

 

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