Crónica de Portomarín, Sarria y Samos

Publicado por a 28 marzo, 2017

Por Javier Novelle

 

 

El sábado 18 de marzo, y dentro del bloque de actividades que titulamos «Redescubriendo Galicia», a las 8.30 de la mañana, nos desplazamos hacia las tierras del Miño. La mañana amaneció fresca, aunque habían anunciado buen tiempo para el medio día, cosa que esperábamos.

En el primer sitio que recalamos fue Portomarín. Bueno, en realidad, en el nuevo Portomarín, ya que el primitivo descansa bajo las aguas del Miño en un desalojo traumático efectuado en 1962 al construirse el embalse de Belesar.

Todas estas cosas y más, nos las fue contando nuestra guía María, no sin antes haber entrado en calor con el cafetín correspondiente. Además del café (estaba casi todo cerrado) su mediación hizo posible la visita guiada a la iglesia de San Nicolás. Iglesia románica que fue trasladada piedra a piedra al nuevo emplazamiento; lo que le permitió librarse de las aguas. Esta iglesia, de estilo románico, se construyó por encargo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén.

En las temporadas en que baja el nivel del pantano (como este año) son visibles los restos de las antiguas edificaciones, el malecón y el primitivo puente.

Continuamos recorrido dirigiéndonos hacia Sarria, ya con la compañía de nuestra guía.

En Sarria la primera parada la hicimos en la Panadería Pallares. Nos atendió el dueño e hizo alarde de la antigüedad del establecimiento ya que lleva en pie y funcionando, desde 1876. Nos explicó todo el proceso que lleva su trabajo, haciendo hincapié en las empanadas. Estas son montadas a la vista del público cosa que llama la atención de los neófitos y no tanto de los clientes que ya están habituados.

En el anexo dispone de una antigua tienda donde se amontonan cosas, aparatos, instrumentos, etc de todo tipo y época. Siendo muy interesante y ameno el poder comentar entre todos y con él, recuerdos de otras épocas no tan lejanas algunas de ellas, pero ya obsoletas en sus características y diseños.

No podíamos irnos de Sarria sin recorrer algo de su parte antigua. Por ello y guiados por María hicimos una parte del camino de Santiago que recorre la localidad y que pasa por los lugares mas interesantes de ella.

En este punto nos despedimos de María y nos dirigimos a Samos al restaurante Mesón Pontenova donde repusimos fuerzas a base de callos, y carne asada complementado con postre casero que no desmerecía de lo anterior.

Casi eran las cinco de la tarde cuando nos acercamos al Monasterio de San Julián de Samos para realizar la visita que teníamos concertada. Fuimos recibidos en la tienda del monasterio por el monje que allí se encontraba y él se encargó de llamar a nuestro guía.

En el mismo lugar nos recogió un chico joven (novicio o algo así) que era de San Sanvador y que con sus explicaciones,nos traslado al siglo VI, a su fundación, y a todos los avatares que el monasterio vivió a lo largo de estos siglos.

En la actualidad pertenece a la orden de los benedictinos, Residen en él ocho personas (dos iniciantes, incluido él y seis monjes de diversas edades) y aparte de otras muchas cosas destacar las paredes pintadas con escenas de su historia y con caras de personajes conocidos como por ejemplo: Sara Montiel.

Después de agradecer al muchacho su atención y buen hacer, retomamos el autobus y nos dispusimos a volver a Coruña, no sin antes pasar por Sarria otra vez, para ver lo poco que queda del Convento de la Magdalena.

El tiempo nos acompañó, tal y como habían previsto los «partes» de la TV. A las 20,15 horas estábamos en el Acuario otra vez.

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