Crónica de la visita ao Saviñao

Publicado por a 1 enero, 2019

Por Susana Suárez

 

La mañana del 24 de noviembre se presentó fría y bañada por una fina lluvia procedente de un cielo profundamente gris. Continuando con nuestra ruta por el románico de la Ribeira Sacra nos dirigimos al municipio de Saviñao, en la provincia de Lugo. Al llegar a Chantada nos reunimos con nuestra guía María tomando un café.

La primera parada fue la Iglesia de Santo Estevo de Rivas do Miño, construida en el S.XII ,una joya del románico monacal que fue declarada monumento Nacional en 1931. Se dice que buena parte de sus constructores y escultores aprendieron el oficio formando parte del taller del Maestro Mateo en la obra de la Catedral de Santiago.

La iglesia estaba situada en un mirador privilegiado sobre el Miño y rodeada por un entorno espectacular de viñedos y bosques. En su fachada pudimos distinguir que la entrada estaba custodiada por un ángel y un demonio, mirando ambos el libro de la Vida, en el que se apuntaban las acciones de cada persona a lo largo de su vida.

En su interior destacaba un rosetón de casi cuatro metros de diámetro, uno de los mayores de Galicia, que conseguía crear un ambiente místico en el templo con la luz de colores procedente de sus cristaleras.

Al dar una vuelta completa a la iglesia pudimos ver alejada de la misma la espadaña-campanario y que habían construido una cripta en la parte de abajo de la fachada para contrarrestar la elevación del terreno en este punto.

Me sorprendió saber que desde el Concilio de Trento, se prohibió a los curas revestirse en el altar y por eso se crearon las sacristías.

La segunda parada fue el Ecomuseo de Arxeriz. El museo estaba compuesto por varias salas habilitadas dentro del Pazo de Arxeriz del S.VII y por unos edificios situados dentro de una finca de 30 hectáreas con una situación privilegiada en la ribera del Miño.

La visita fue muy interesante, nos hablaron de la historia de los pueblos devorados por el agua para construir los pantanos, de la importancia del río y de los barqueros en el siglo pasado, así como sobre el duro trabajo en las viñas, la llamada viticultura heroica.

En la parte más alta de la finca pudimos visitar un castro romano y desde allí fotografiar el imponente meandro del río Miño , conocido como “ O Cabo do Mundo”, que ofrece una espectacular panorámica de la zona. Mientras disfrutábamos de la hermosa vista y coincidiendo con el momento de hacer una pausa para comer, una intensa lluvia nos echó del mirador.

El lugar elegido para comer fue un elegante restaurante, la Rectoral de Castillón, una casona de piedra del S. XVIII reconvertida en hotel.

La tercera parada fue en la iglesia de Santa María de Seteventos.Una pequeña y rústica iglesia del románico rural de finales del S.XII y principios del S.XIII con un alpendre enfrente de ella muy peculiar. Desde fuera no llamaba especialmente la atención, pero en su interior se conservan unas fantásticas pinturas murales góticas con representaciones del Juicio Final y de la Anunciación, presididas por el Pantocrátor que nos muestra las cualidades de los bienaventurados y las figuras monstruosas del infierno.

Ya finalizando la jornada nos acercamos a un lugar conocido como Campo das Mámoas para a visitar el Dolmen de Abuime. La construcción funeraria se encontraba en una finca privada y para llegar a ella tuvimos que atravesar un largo sendero. Es uno de los monumentos megalíticos más grandes de Galicia y consta de seis grandes piedras verticales de unos dos metros de altura.

Me resultó curioso saber que la piedra de la cubierta de unos 2 metros de longitud y cerca de 1600 kilos de peso, desapareció durante cerca de un siglo, se ahuecó y convirtió en una pila de abrevadero para el ganado. Al haber sido modificada ya no servía para restaurar el dolmen y actualmente se expone en el auditorio de un municipio de la zona.

Con esta jornada terminábamos la ruta del románico de la Ribeira Sacra, uno de los secretos mejor guardados de Galicia. Disfrutamos de su vino y gastronomía, de numerosos monasterios y de vistas inmejorables.

 

CreativeQuico