Crónica de la visita a Viveiro

Publicado por a 26 abril, 2015

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El sábado 25 de abril la Asociación Amigos Casa de las Ciencias organizó una visita a Viveiro y su entorno, dentro del programa “Redescubriendo Galicia”.
La primera parada del viaje la realizamos para ver la Fervenza do Pozo da Ferida, que resultó ser un paraje espectacular, con un lago y una cascada increíble.
Después nos pusimos en marcha para conocer a uno de los árboles más antiguos de Galicia, que es el eucalipto “O avó”, que se encuentra en el souto da Retorta, y cuya visión conmueve al más pintado, sobre todo si se reflexiona un poco en los datos que lo acompañan. Este gran señor, fue plantado en 1880, tiene un pie de más de 2’5 m. de diámetro y un volumen de 76 m3. El souto da Retorta o eucaliptal de Chavín y “O Avó” (el abuelo) figuran inscritos en el catálogo gallego de árboles singulares y fueron declarados monumento natural en el año 2000. O sea que su visita está más que justificada.
A continuación realizamos una caminata por el centro histórico de Viveiro de la mano de uno de los mejores guías que podíamos tener, tanto por su valor como guía como por su orgullo de viveirense. Se trata de Suso Martínez quién, de manera vehemente y locuaz, nos enseñó todos los secretos y recovecos de su bella ciudad natal. Pudimos conocer la plaza mayor, la porta de Carlos V, la porta da vila, la excepcional Gruta de Lourdes (reproducción en miniatura de la auténtica gruta milagrosa, y llena totalmente de exvotos de cera y de fotografías de los penitentes), la Judería do Calexón do Muro, una de las calles más estrechas de España y los restos de la muralla. Además, tuvimos oportunidad de conocer el edificio que fue la casa natal de la pintora Maruja Mallo, otra viveirense ilustre, amén del ya citado Suso…
Cuasi rematamos la jornada subiendo al mirador que se encuentra en el monte de San Roque, desde donde se puede contemplar una magnífica vista de la villa y la ría que la envuelve. Un verdadero placer para la vista. Y como no va a ser el único sentido que íbamos a satisfacer, nos fuimos a comer al Asador Carlos V, donde dimos buena cuenta de las viandas que tuvieron a bien presentarnos y tras una breve, pero intensa visita a San Cibrao para ver el Museo do Mar, emprendimos el regreso a Coruña, pensando en la próxima excursión que íbamos a realizar.

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