Crónica de la visita a Tui

Publicado por a 8 diciembre, 2019

Por Juan Rico

 

El sábado 26 de octubre nos reunimos puntualmente en el aparcamiento del Aquarium, el camino hacia Tui era largo y desde el autobús, el sol mientras salía, iba iluminado todo el cielo brindándonos unos momentos mágicos de luz ¡qué bello amanecer!
A nuestra llegada, la fría mañana nos pilló por sorpresa y apresuradamente corrimos a calentarnos con una buena taza de café caliente.

María Pardo nos guió a través de las diferentes estancias de la Catedral, dedicada a Santa María mostrándonos sus peculiaridades cual azafata de vuelo, agitando los brazos hacia un lado y hacia otro según nos íbamos adentrando en ella. Según avanzábamos daba la sensación de que las paredes de la nave central estaban inclinadas y por ese motivo habían construido los contrafuertes interiores que le daban un toque particular a la estancia.

A la izquierda había un gigantesco altar desmontable con la figura de San Telmo, patrón de la Ciudad y que en las fiestas patronales sale en procesión llevado por los marineros del rio Miño. El altar de tres plantas tenía una escalera inspirada en la plaza del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela.

Nos contó que el siglo XII había sido una época de bonanza para la ciudad y por ello habían iniciado la construcción de la catedral en el año 1120.Su situación, en lo alto de una colina rocosa sobre el río Miño, era una frontera natural con el Reino de Portugal y había convertido a la catedral en un edificio con interés defensivo, por eso parece un castillo. Entre sus torres almenadas, destaca en su extremo suroeste la “Torre de Soutomaior”.

El claustro de belleza gótica cisterciense está muy bien conservado con bonitos jardines y torreones desde donde se pueden contemplar unas increíbles vistas.
A pesar de las muchas reformas que había sufrido el edificio a lo largo del tiempo, todavía se respetaba su estilo románico original. Entre los muchos elementos góticos que se descubren al recorrerla, la gran portada occidental está considerada como una de las más bellas del gótico español. Lo que resulta muy llamativo es el hecho de que en uno de los relieves de la fachada, la Virgen se encuentra tumbada en una cama en el momento del nacimiento de Jesús y otro detalle curioso está en la parte superior de la portada, se cree que la ciudad que aparece representada es la Jerusalén celeste.

Como parte del tesoro que se guarda en el Museo Catedralicio, encontramos los “sambenitos” como piezas históricas excepcionales. Son cinco lienzos de lino conservados con vecinos de Tuy y Bayona procesados durante la inquisición por prácticas judeizantes. La expresión “Colgarle el sambenito a alguien” se ha mantenido a través de los siglos con connotaciones distintas a las del medievo. Tui es el único lugar de toda Europa en donde, a día de hoy, se pueden contemplar esos letreros que la Inquisición ordenó colgar en la catedral a la muerte del reo, con el nombre y castigo de los penitenciados.

Al salir de la catedral, nos acercamos a ver La capilla de San Telmo, un ejemplar único del barroco portugués en Galicia. Fue levantada sobre la casa donde murió este santo dominico en el siglo XIII. Destacan unos interesantes frescos de principios del siglo XIX.
Continuamos el recorrido por la zona judía, había una Sinagoga junto a la muralla medieval, un cementerio conocido como Riomuiños, La casa de Salomón del siglo XV ubicada en la calle de las monjas y la Torre do Xudeu, junto a la que vivieron varios miembros comunidad judía entre los siglos XIII y XIV. La comunidad judía medieval de Tuy tuvo una gran importancia en la ciudad, dejando una amplia herencia cultural y convivió con los cristianos sin que se registrasen conflictos sociales. Un ejemplo de cooperación es un candelabro de siete brazos (menorah) grabado en en claustro de la catedral por haber ayudado en su construcción.

La siguiente visita antes de comer era a la bodega Terras Gauda, en el valle de O Rosal, la mayor en volumen de todo Rías Baixas, son vinos singulares y con identidad propia.
Los viñedos se asientan en un enclave privilegiado muy cerca de la desembocadura del río Miño, que le da una influencia atlántica. El tipo de suelo es menos ácido que en otras zonas y gozan de un microclima excepcional con una media de 15ºC, heladas escasas y abundantes precipitaciones.
Cultivan las variedades autóctonas de Albariño, Loureiro, Caiño Blanco y Treixadura.Y elaboran los siguientes vinos, Terras Gauda, Abadía de San Campio, La Mar y Terras Gauda Etiqueta Negra. En la cata de vinos posterior al recorrido por las diferentes instalaciones, nos dieron a probar dos de ellos.

Tras la parada obligada en la enotienda para adquirir alguno de sus deliciosos vinos, regresamos a Tuy para comer en La Tapería O Albergue.
El tiempo se nos echaba encima, nos quedaba la visita al cercano Monte Aloia, el primer Parque Natural de Galicia en 1978. Nos encontramos con Olmo en el Centro de Visitantes, antigua casa del ingeniero de montes Rafael Areses . Nos explicó que el Parque había sido el resultado de una repoblación hacía cien años con cipreses, abetos y cedros del Líbano, todos ellos conformaron un entorno natural único que cambia al ritmo de las estaciones. Para conocer el paisaje, había seis rutas, más de diez kilómetros de recorridos, con una fauna en la que abundan conejos, jabalíes, ardillas, anfibios y aves rapaces, entre otras especies.

El Monte es una auténtica atalaya a 700 m. de altura con cinco miradores y extraordinarias vistas sobre el río Miño. Su historia está rodeada de leyendas y podemos encontrar restos prehistóricos y romanos. Aprovechando los últimos momentos luz pudimos captar en fotos un poco de la magia del entorno.
Nos quedamos con ganas de más, definitivamente habrá que volver para poder perderse entre sus bosques y riachuelos y disfrutar de los últimos rayos de sol del día desde uno de sus espectaculares miradores.

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