Crónica de la excursión a Allariz

Publicado por a 11 octubre, 2017

Por Susana Suárez Doval

 

El sábado 23 de septiembre madrugamos un poco más de la cuenta y a las 08:00 salimos desde la explanada del Aquarium hacia uno de los pueblos más hermosos de Galicia, Allariz, en la provincia de Ourense.

Antes de comenzar las visitas, tomamos el acostumbrado café y nos adentramos en el Ecoespacio Rexo en Requeixo de Valverde, allí disfrutamos de la obra al aire libre del famoso artista Ibarrola. A lo lejos destacaban piedras alineadas o en círculo decoradas con colores y geometrías asombrosas. Caminamos por un bosque con árboles pintados con alegres mariposas y corazones atravesados por flechas que jugaban con la perspectiva. Un lugar realmente hermoso.

Conjuntamente con la obra artística se integra una explotación piloto de ovino, una quesería, una granja –escuela y un Centro de Educación Ambiental.

En ruta de nuevo, llegamos hasta la villa medieval de Allariz, declarada Conjunto Histórico Artístico en 1971 y cuya remodelación posterior la hizo merecedora del Premio Europeo de Urbanismo en 1994.

Allariz, se asienta en el valle del río Arnoia, y está envuelta en no pocas leyendas. Una de ellas hace referencia a su fundación en el siglo VI por un rey o caballero suevo de nombre Alarico.

Mientras esperábamos a nuestro guía Abraham Herrero, pudimos pasear por uno de los márgenes del río, por la zona del Arnado, junto al puente románico de Vilanova, un lugar ideal para relajase en donde se encuentran viejos molinos rehabilitados y una antigua fábrica de curtidos de la familia Nogueiras, que actualmente funciona como museo-restaurante .

Abraham nos sorprendió presentándonos a un actor caracterizado como curtidor de pieles que nos entretuvo contándonos los pormenores de su oficio Nos indicó que fue Introducido por los judíos en el S.XII y supuso la principal actividad económica e industrial de la villa durante siglos XVIII, XIX y principios de los años 60.

Llamó mi atención que para ello utilizasen la corteza de árboles para obtener taninos, heces de animales, aceite de cachalote e incluso cal. Por supuesto, después todo lo tiraban directamente al río.

Continuamos nuestro paseo hacia el casco antiguo, pasear por sus enlosadas y cuidadas calles resulta un placer. La presencia de numerosos templos románicos como la iglesia de Santo Estevo y la de Santiago, reflejan su esplendor medieval.

En la distancia y subido a un buey nos encontramos con otro personaje histórico , Xan de Arzúa, un hidalgo alaricano de profundas convicciones religiosas que en 1317 montado a lomos de un buey y cargado con sacos de hormigas encabezó la procesión de Corpus. Cuando aparecieron los judíos para boicotear el acto, los espantó para siempre. Hoy en día, si te va la marcha, del 21 al 29 de mayo la villa celebra su popular “ Festo do Boi” una versión gallega de los Sanfermines.

De camino hacia el emblemático “Monte do Castelo” nos cruzamos con el trovador galaico portugués del S.XIII, Xohán Zorro , que nos hizo recitar el estribillo de una de sus cantigas de amigo y después nos dejó para ir a los brazos de su querida María Balteira, una atractiva betanceira que lo tenía enamorado.

Del castillo apenas quedan algunos restos en forma de muralla, pero las vistas merecen la pena. La mejor panorámica se obtiene subiendo al Penedo da Vela ¿ Y a quién nos encontramos allí ´? A Doña Vilolante de Aragón y a su marido Alfonso X de Castilla “el Sabio”, autor de una gran obra literaria, histórica, científica y jurídica. Nos contaron que estos años de reinado eran sombríos por un conflicto sucesorio por la muerte de su primogénito Fernando y la rebelión del infante Sancho, al que habían desheredado.

Ya de bajada, nos encontramos a un judío converso, que con pocas ganas trataba de comerse un bocadillo de jamón. En el S.XIV la población judía estaba confinada en el barrio de Santo Estevo, extramuros, la judería. Nos comentó que su cementerio era muy pequeño porque eran enterrados sentados y así se aprovechaba el espacio.

Acabamos la visita en la parte alta de la villa, en el campo da Barreira, enfrente del Covento de Santa Clara fundado en 1268 por Doña Violante, y que posee el mayor claustro barroco de España, aunque sólo sean visitables su iglesia y su Museo Sacro, en el que se encuentra la imagen de la Virgen Abrideira.

Con agradecimiento nos despedimos de Abraham y dirigimos nuestros pasos hacia el estupendo restaurante que nos aguardaba para reponer fuerzas .

Continuamos paseando por el Festival Internacional de Xardins de Allariz., tres hectáreas de agua, sonidos, colores y vegetación en la margen derecha del río. Inaugurado en el año 2010, es pionero en la península junto con el portugués de Ponte da Lima. Cada primavera renueva doce espacios asignados a la creatividad y a la innovación paisajística de todo el mundo. Pudimos votar por nuestro jardín favorito.

A seis kilómetros del centro de la villa, se encuentra Santa Mariña de Augas Santas, un lugar muy especial y dotado de una belleza casi sobrenatural

Una vez allí, nos contaron la famosa leyenda de Mariña, hija de un gobernador Romano, el cual la repudió al saber que había sido educada por una cristiana. Un prefecto Romano quiso seducirla y al no conseguirlo decidió primeramente ahogarla, sin resultado y posteriormente quemarla viva en el conocido O Forno Da Santa, una basílica románica inacabada que contiene una cripta templaría subterránea que podrían ser los restos de un horno prerromano fracasando de nuevo. Finalmente ordenó decapitarla y al cortar su cabeza ésta cayó y dio tres botes mientras Mariña decía:¡Creo, creo, creo! En eso tres lugares surgieron fuentes, es costumbre en la romería visitar la fuente santa y pedir un deseo.

La Santa fue enterrada en un lugar en donde surgió un templo predecesor de la actual Iglesia románica y Mausoleo de la Santa. Dice la leyenda que muy cerca del Santuario de Santa Mariña de Augas Santas existió una villa romana conocida como Armea, en donde visitamos el castro del mismo nombre. De allí era el pretor romano que se enamoró de Santa Mariña y que inició el calvario contra la santa.

Hay que marcharse, ¡qué pena! Fue uno de esos días que no te gusta que acaben.

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